quesos

El queso, qué rico manjar para muchos! pero nunca os ha surgido la duda de… ¿podemos comer la corteza del queso? A mi siempre, y en muchas ocasiones la engullo sin pensarlo, hoy desvelamos la respuesta.

La costumbre para la gran mayoría, no en mi caso como ya he comentado, es siempre la misma, quitarla; pero seguro que en muchas ocasiones os ha apetecido «picar» ese trozito recién partido y todo ha ido para dentro, corteza incluida.

Pero, entonces… ¿se come o no se come? La respuesta es sencilla, depende de la composición de la corteza. Según la Norma de Calidad de Quesos, está permitida la utilización de distintos materiales en la corteza del queso y es ahí donde vamos a diferenciar cuáles son comestibles y cuáles no.

Distintas cortezas

* Corteza natural: la que podemos comer. Son quesos cuyas cortezas se someten a procesos de lavado y cepillado y que se suelen caracterizar por tener un sabor amargo y en ocasiones, un recubrimiento superficial de moho o pelusa.
Algunos ejemplos de cortezas de quesos que se pueden ingerir son: semicurados o semiblandos, quesos de cortezas blandas como el Brie o Camembert, quesos con cortezas mohosas como el Roquefort o Cabrales y por último, quesos con corteza dura como el Emmental, Parmesano o Idiazabal.

* Corteza artificial: no se debe consumir. Las cortezas de estos quesos pueden estar realizadas con todo tipo de materiales sintéticos y ceras para protegerlos y controlar su proceso de maduración. Son esos tipos de quesos que a simple vista tienen una corteza con «aspecto de plástico».

A partir de aquí y conociendo la diferencia entre ambas, el consumo de la corteza de los quesos naturales va en gustos. Se coma o no se coma, pocos nos podemos resistir al gustazo de disfrutar de un buen queso!

Imagen | Stockphotos

Fuente | BOE Norma de Calidad de Quesos

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